Vivimos en una cultura que prioriza la estética.
A menudo, diseñamos nuestras casas pensando en cómo se verán en una foto, olvidando su función principal: ser nuestro refugio biológico y emocional.
Un espacio verdaderamente sano no es solo aquel que resulta bonito a la vista. Es un entorno vivo que interactúa contigo las 24 horas. Es un espacio libre de agresiones invisibles, capaz de regenerar tu cuerpo y diseñado para nutrirte energética y emocionalmente.
Para lograrlo, hemos creado una metodología única que integra tres capas de análisis.
Vivimos en una cultura que prioriza la estética, olvidando a menudo que la casa es ante todo nuestro refugio biológico.
Un hogar sano es más que un espacio bonito: es un entorno vivo que interactúa contigo las 24 horas.
Necesitamos un lugar libre de agresiones invisibles, capaz de regenerar tu cuerpo y nutrirnos emocionalmente. Para ello, aplicamos una metodología única que integra tres capas de análisis
Analizamos lo que tus células sienten pero tus ojos no ven (radiaciones, tóxicos, geopatías) para cuidar tu salud física.
El objetivo: Crear un dormitorio «limpio» y neutro, donde tu sistema inmunitario y tu melatonina puedan trabajar al 100% para regenerarte cada noche.
Recuperamos la sabiduría ancestral para alinear el flujo vital (Qi) de tu casa con tus objetivos de prosperidad y armonía.
El objetivo: Sincronizar tu hogar con tus metas. Desbloqueamos las áreas estancadas para que la energía impulse tu prosperidad, tus relaciones y tu vitalidad, haciendo que tu casa «reme a tu favor».
Diseñamos interiores que envían señales de calma y seguridad a tu sistema nervioso, reduciendo el estrés.
El objetivo: Reducir tus niveles de cortisol (estrés) de forma inconsciente. Convertimos tu casa en un refugio emocional donde tu cerebro percibe, por fin, que puede bajar la guardia y descansar.
Al integrar estas tres disciplinas, creamos hogares que no solo te acogen, sino que te cuidan.
La complejidad de un hogar sano requiere especialistas. Por eso, somos un equipo multidisciplinar que trabaja en total sinergia.
Hemos unido nuestros caminos para ofrecerte una auditoría 360º donde cada uno aporta su pieza clave del puzle.
Mi misión en el equipo es asegurar la base biológica.
Aporto la visión científica y las mediciones técnicas para detectar las agresiones invisibles del entorno.
Me encargo de que tu casa sea un espacio físicamente seguro y regenerador, poniendo los cimientos de salud sobre los que trabajaremos el resto del proyecto.
Miriam aporta el rigor constructivo a la parte energética.
Tiene una capacidad única para leer la estructura de la vivienda y aplicar las fórmulas complejas del Feng Shui Clásico con precisión matemática.
Ella asegura que las correcciones energéticas respeten la arquitectura del lugar.
Alejandra fusiona la sabiduría oriental con la neurociencia.
Especialista en Neuro Feng Shui, trabaja la conexión profunda entre la mente y el espacio.
Ella traduce el análisis técnico en un lenguaje visual (colores, formas, texturas) que tu cerebro perciba como seguro y placentero.
Nuestros clientes suelen reportar cambios significativos tras aplicar las propuestas de mejora: